miércoles, 26 de marzo de 2014

Historia

¡ Festival que encuentra la forma de ir mucho más allá de ella !

No es que el festival Estéreo Picnic sea una idea original colombiana; a sido celebrada desde hace varios años por todo el mundo eventos que van más allá de la música como este.


El punto entrañable de Estéreo Picnic es que nació porque sus creadores no se querían hacer un daño. En 2010 Julián Martínez, promotor de eventos independiente en ese momento, había “bookiado” -de “booking”, un verbo que termina siendo ineludible en el mercado de promotores - al dúo. Otros tres promotores que se agrupaban bajo el nombre empresarial de T310, habían bookiado, para la misma fecha, al difusor de dub/reggae judío más famoso del mundo, Matisyahu. Una llamada de teléfono entre ambas partes que buscaba “no pisarse los cables” terminó en reuniones; y las reuniones terminaron en la combinación de los dos artistas, con la suma de un buen cartel nacional, y así, en la primera edición del festival Estéreo Picnic, en la Zona F, un terreno de canchas de fútbol con una sede, a las afueras de Bogotá.

A la música se le encimó un mercado de ropa y accesorios, una zona de restaurantes, otras de patrocinadores VIP, canchas de fútbol y espacios con hamacas y sofás, entre otras. Ese año se vendieron 1700 boletas, aunque la asistencia fue de más de tres mil personas -entre patrocinios, compromisos, invitados y prensa se fueron las demás boletas-. Y aunque, según Martínez, los promotores perdieron un total de 350 millones de pesos, hubo una segunda edición. Para ese momento, en 2011, vendieron 2800 boletas y asistieron, más o menos, seis mil personas. De nuevo hubo la misma cantidad de pérdidas, pero se había incrementado, en más de mil, el número de boletas vendidas


“Éste es un proyecto a varios años. En su primera edición dio pérdidas, en segunda versión dio pérdidas, en su tercera edición va a dar pérdidas, en su cuarta la idea es empatar, y en la quinta tenemos que dar utilidades. Si en la quinta no estamos dando utilidades, sí valdría la pena replantearse la idea”, dice Martínez.

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